De cómo una feria se ciencias se transforma
en un proceso de exploración y de encuentro
Magdalena
Arangoç
Julián Betancourt Mellizo
Museo de la Ciencia y el Juego, Facultad de Ciencias
Universidad Nacional de Colombia.
Colombia
Bogotá,
una ciudad de aproximadamente ocho millones de habitantes está
dividida en zonas menores llamadas localidades.
La localidad de Engativá tiene un millón de habitantes
la mayoría de estratos populares. La Alcaldía de la
Localidad pactó un convenio con la Universidad Nacional de
Colombia con el fin de llevar a cabo alrededor de 30 proyectos, uno
de los cuales se denominó Feria de la Ciencia de Negativa,
siendo el Museo de la Ciencia y el Juego (MCJ) el ejecutor del proyecto
que por problemas de índole administrativo sólo contó
con cuatro meses para llevarlo a cabo.
Se
pensó entonces en escoger un tema que le diera sentido a la
ciencia, tanto para maestros y estudiantes. El tema fue medio ambiente
y ciudad, la propuesta para trabajar fue muy sencilla. Los niños
debían explorar el entorno físico de su colegio (unos
500 m a la redonda), describirlo (hacer mapas, planos, maquetas, etc).
Mirar cómo las diferentes actividades humanas deterioraban
el medio ambiente y finalmente, si era posible, qué acciones
podían llevarse a cabo para evitar dicho deterioro.